viernes, 24 de febrero de 2012

Londres

Caminas ahora mas despacio que antes; no tanto por miedo a tropezar, tampoco por el cansancio. Es solo que tu modo de ser ha cambiado y, de algún modo, aprendiste  que la ruta esconde más secretos de los que pensabas. Esos secretos, a la carrera, se diluyen como el polvo en el camino.

Caminas pues despacio, y a veces hasta miras atrás. Hace un rato incluso te has decidido a deshacer lo andado y, como en una moviola de ficción, probar la suerte de volver al pasado, no para rehacerlo, ni para continuarlo…solo para sumergirte y verte ahí, plantado en esa otra vida que fue la tuya.

Caminas ahora más despacio que antes, y aun así tropiezas, y aun así te cansas: y sabes también que, de alguno modo, por mucho que te alejes, todo aquello que se fue quedando atrás seguirá  formando parte de ti, para siempre.  

(Foto: Ignacio Huerga)

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