viernes, 15 de abril de 2011

Cobayas

A veces pienso en la vida como en una sucesión de experimentos realizados por un científico a quien no podemos ver, con nosotros como cobayas al servicio de sus ensayos de laboratorio.

De tales experimentos, uno de los más curiosos es ese que consiste en convivir intensamente unos cuantos días con personas variopintas a las que, hasta entonces, no conocías absolutamente de nada. Esto mismo me acaba de suceder recientemente, durante mi estancia en Budapest. El motivo del viaje era acudir a un curso de la Unión Europa. Allí coincidí con personas de una docena de países diferentes, de variadas edades y profesiones.

El caldo de cultivo de esa completa ignorancia del otro fomenta un tipo de relaciones novedosas, a veces muy intensas y sinceras. Así, de pronto te sorprendes ante la franqueza de un veterinario honesto y bondadoso que te confiesa, a calor de unas cervezas, que ha vivido varios años angustiado y laboralmente relegado, trabajando para un jefe corrupto. Las burócratas bálticas que parecían tan serias, se arranca a cantar espontáneamente en una noche de juerga. El científico italiano de las preguntas inteligentes te ofrece su ayuda y consejo para enderezar un importante proyecto que tenías empantanado. Y el muchacho ucraniano te revela entristecido que gana ciento cincuenta dólares al mes, el equivalente a la renta mensual de la habitación en la que vive.

Y entonces llega el día de la despedida. Intentas prolongar una última conversación antes de la partida. Sabes que a la mayoría no volverás a verlos nunca más y que esa convivencia fresca ha sido para todos un paréntesis extraño y renovador en las vidas cotidianas. Sientes una tristeza noble, y echas la culpa a la tarde soleada, o a los pájaros alborotos antes de la noche.

(Dibujo: Ignacio Huerga)

2 comentarios:

Emilia S dijo...

Hola Juan!!, tu blog está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos con mas visitas.

me respondes a munekitacat@gmail.com

besos

Catherine

carmela dijo...

Con esa vida tan variopinta que llevas, no me extraña que conozcan tanta gente tan distinta, es genial.